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31 de mayo de 2012

Mis Recuerdos del Ramiro, por José Ramón (Moncho) Alba


Los recuerdos de una persona, cuando no son confrontados y recordados con los de otros que vivieron esa misma época, pueden formar parte de las leyendas que uno mismo se forma y eso es lo que me ha podido suceder a mi, que al estar aislado de Madrid y los amigos de la infancia desde 1.963, nunca pude recordar con nadie esa etapa de mi –nuestra-vida.

Por ese motivo, al ponerme en contacto con Vicente Ramos y verl el blog, pude leer las Memorias del Ramiro de Manolo Rincón, viniendo a mi memoria muchas de las cosas que narra.

Lo hice de un tirón y vinieron a mi mente, cantidad de nombres de profesores, compañeros y demás personajes del Ramiro que tenía olvidados.

De esa amplia y sorprendente lista de compañeros, he logrado “poner caras” tan sólo a 9 compañeros (Eloy Maestre, Francis Gonzalez, Ignacio Salcedo, Jesus Zori, Luis Urbano, Adrados, Mialdea, Perez Nieto –el “Pufe”- y Manolo Velayos –el “Lentejas”).

De estos dos motes, recuerdo que el origen de “El Lentejas” tuvo su origen cuando, estando en el comedor, al que se quedaba Manolo Velayos, nada más que se le ocurrió decir un día…”no me gustan las lentejas” y como reacción inmediata, creo que de Gabaldón, fue la de echarle un cazo más a su plato. Manolo, creyendo que no le entendió, volvió a repetir… “es que no me gustan las lentejas” y de nuevo otro cazo que cae sobre su plato, comprendiendo entonces que no era una frase adecuada y oportuna de repetir. Esa tarde Manolo no asistió a las clases, sino que se quedó toda la tarde en el comedor hasta que comió todas o buena parte de sus lentejas.

Lo gracioso de todo esto, y el porqué le apodamos con ese mote, es que en una excursión que hicimos, no se si a Segovia o Aranjuez, íbamos en la última fila del autobús y a la hora de sacar los bocadillos que traíamos de casa, Manolo saca una tartera y una cuchara, la abre y oh!, milagro, allí había una buena ración de lentejas diciendo…”es que ahora me gustan”.

Vinieron a mi memoria nombres de muchos compañeros con los que se tuve relación, aunque no recuerdo como eran (Zornoza, Sureda, Oyarzábal, Dávila, Alcayde, Aguerralde, Vicente Cebrian, Frade Garcia, Iradier, Antonio Petit, Ballesteros, Carsi Sister, Ceballos, De la Rubia, Garcia-Fojeda, Gomez Lobo, Gonzalez Quirós, Guijarro, uno de los Idiazabal, Iturralde, Molinero, Piernavieja, Rebollo, Ripoll, Villen y Velazquez), un total de 26 nombres que hace más de 50 años no tuve ocasión de recordar.

Yo entré en el Ramiro en 1.952, en párvulos con D. Luis Muñoz Cobos, gustándome el colegio por eso de que existían columpios y toboganes, que creo nunca pudimos utilizar. 

Mi etapa del Ramiro finalizó en 6º de bachiller (1.963), cuando a mi padre (trabajaba en Tabacalera) le trasladaron a Valencia, rompiendo todos los lazos que me unían con los compañeros.

De aquellos años recuerdo el que D. Luis me decía… “Alba Moratilla, siéntate que te mueves más que una ardilla”. Le recuerdo muy gratamente y pienso que me apreciaba como, yo a él.

Recuerdo que en esos primeros años, D. Luis, llamó a mi madre para “enderezarme”, ya que, junto con Jose Luis Alcayde, montamos una tómbola durante los recreos, vendiendo por 10 céntimos las papeletas que entre ambos hacíamos, dando de premios cromos, Chapas con su correspondiente “caucho”, canicas, algún tebeo y cosas parecidas. Incluso teníamos “papeletas extras” que valían 1 peseta (tebeo seguro). También logramos vender algún caledoscopio (creo que, por el trabajo que daban, los venderíamos a 5 pesetas) y que hacíamos con tubos de los rollos de papel higiénico y los cristales que cogíamos de la fábrica de cristales que había detrás de la casa de Alcayde y Salcedo, redondeando los cristales en los tornillos de las farolas.

La cuestión es que D. Luis nos pilló y llamó a nuestros padres, aunque no llegó la sangre al río, pues D. Luis, les dijo a nuestros padres, que los demás “tienen que espabilar” y todo quedó en la finalización de nuestra empresa infantil tras una recaudación de más de 50 pesetas.

Recuerdo de los primeros años del instituto, la leche en polvo que nos daban detrás del frontón, la formación y desfile de entrada en el campo de fútbol, siendo capaz D.Antonio Magariños de decir desde la tribuna “Alba Moratilla, póngase bien en la fila”, aunque siendo de los más bajitos de la clase creía era imposible que me viera y los juegos del recreo. Yo era de los de las canicas, el taco, la taba, Rusia nº 1, chapas y “dola” más que del fútbol y baloncesto, pues mi carrera futbolística fue muy fugaz, ya que fui el hazmerreir de todos los compañeros cuando estando sólo ante el portero fallé el gol en un partido que jugamos en la excursión que hicimos a Aranjuez (creo que en 1º de bachiller) y a partir de entonces ni me acercaba a una pelota.

En bachiller, el trato más íntimo siempre lo tuve con Eloy Maestre, Francis González García y con Ignacio Salcedo, quizás por ser los que vivían cerca de mi casa. Yo vivía en la colonia del Pilar, muy cerca del rascacielos rojo de la Avenida de América y en esa zona, la gente joven se repartía entre el colegio del Claret, el Calasancio de la calle Peñalver y el Ramiro. También en mi edificio vivía los hermanos Del Corral que iban al Ramiro, falleciendo el hermano mayor en aquella época creo que atropellado a la salida del Ramiro y triunfando como actor Pedro, que protagonizó la entrañable “Del Rosa al amarillo” de Manuel Summers, aunque ellos eran de cursos inferiores al nuestro.

Y ese mayor trato con el pequeño grupo de compañeros de clase, se debe a los que, al salir del instituto volvíamos andando a casa los que vivíamos por nuestra zona (Salcedo, Mialdea y Alcayde en la esquina de Francisco Silvela con López de Hoyos; Francis, en Juan Bravo y Eloy en Francisco Silvela, detrás del cine Oraá). Y como si fuese un rito, nos dedicábamos casi todos los días a “pelearnos” en el desmonte del canal enfrente de la casa de Salcedo, volviendo a casa hechos unos zorros. Las peleas más reñidas eran entre Francis y yo, saliendo casi siempre escaldado, pues si no era el más bajito de la clase, poco me faltaba, ahora eso si, yo insistía día a día a ver cuando me tocaba a mi poder tirarle al suelo y tan sólo creo que lo logré una vez.

Mi mayor trato fue con Eloy, de cuya casa no salíamos por ser el primero de los amigos que tuvo una tele, juntándonos en su casa más de 15 chavales a ver algún partido. Y recuerdo mucho a sus hermanos (Julio, ya fallecido y Javier, así como a su primo Andrés), todos del Ramiro y sobre todo a su madre Rosa, que nos daba a veces de merendar. Era la época en que la Sra. Rosa les liaba a sus hijos el bocadillo con hojas de la guía telefónica, y que, cuando la devolvía para recoger la nueva, era irreconocible, alegando …”es que con los hijos que tengo….. Con los años, ya desconectado de él, se casó con la hermana de mi cuñada asturiana, así que hemos acabado “siendo casi familia”.

Ese era mi entorno, la zona de la colonia del Pilar hasta Joaquin Costa, siempre con grupos de chicos del Ramiro y los intentos de ligar por la zona, como con Pilar Von Carsten, vecina de Salcedo que estaba muy bien a nuestros ojos. Zona de muchos guateques en las casas y terrazas sin que faltase ese “cup” de frutas al que cada cual aportaba el culo de botella de licor que pillaba por su casa.

Ah! y con Mialdea me cabe el honor de haber batido juntos, el récord de colarnos en el cine López de Hoyos todos los días de una semana para ver “Rebelión en la granja”, película de dibujos, que no entiendo como la censura de entonces pudo permitir dada su ideología de izquierdas.

Son recuerdos muy deslabazados e inconexos y bastante borrosos.

Yo participé en los talleres de Encuadernación, gracias al cual, pasados más de 20 años, me encuaderné más de 30 tomos de tebeos de la época, que aún conservo (Rip Kirby, Ben Bolt, Julieta Jones, Hombre Enmascarado y posteriormente alguno más modernos y también asistí al taller de Automoción, del que no recuerdo nada.

Otra cosa que no olvido, era el cine del Ramiro, con Chupito de acomodador y aquellas películas que nos echaban los sábados (“Es grande ser joven”, tarzanes y de aventuras), así como alguna matinal musical con Los Pekenikes de Juan Pardo y hermanos Sainz, recordando que en una de ellas, creo que nuestro compañero, José Luis Perez Nieto (“el Pufe”), actuó ocasionalmente junto a ellos, pero creo que pronto acabó sus colaboraciones con el grupo. 

Y las salidas de noche de la sesión de cine, apagando todas las farolas de la calle Oquendo.

Por cierto, recuerdo el solar que había entre las calles Oquendo, Lopez de Hoyos y Velázquez, que era donde se almacenaban los cascos de vidrio que recogía el Padre “Botella” donde había verdaderas montañas de cascos de botellas aportados por todo Madrid (construyó en Valencia un grupo de viviendas para gente necesitada con el dinero que obtuvo por esas botellas). Luego, con el paso del tiempo, en los años 80 y 90, coincidí en varios fines de semana con el Padre “Botella”, que se llamaba Joaquín Sancho (fallecido hace varios años) y con el que tuve cierta intimidad.

Me sorprende que en el blog nadie haya comentado un pasaje que recuerdo sobre la excursión que hicimos a Salamanca. Yo no se si es que los que se han lanzado a contar sus batallitas no vinieron a esta excursión o es que este recuerdo mío forma parte de las leyendas que me haya podido crear.

Era una excursión de 2 o 3 días, por lo que dormimos en un hotel cercano a la Plaza Mayor y como es natural, nos instaban para que cada cual se limite a estar en su habitación, evitando así el follón que se pudiera montar si nos juntábamos muchos en una de ellas.

Recuerdo el mostrador de la recepción y como encima de ella, había una preciosa vidriera con el escudo de la ciudad. Dormíamos en el primer piso, llega la noche y la manera de que no te pillaran por los pasillos para juntarte con otros en su habitación, era salir por una especie de balcón que tenía cada habitación y pasarte a la de al lado y así alargar la tertulia con los amigos.

La mala suerte hizo, que un compañero que no recuerdo quien fue, resbalase y cayese encima de esa vidriera y sobre el mostrador de recepción tras atravesarla, desapareciendo ese precioso escudo que el día anterior nos llamaba tanto la atención.

En fin, pocas cosas son las que recuerdo y ahora os las comparto por si alguno puede refrendarlas con sus propios recuerdos, ya que nunca pude compartirlas con ningono.

José Ramón (Moncho) Alba Moratilla

Nuestro Dinero, por Manolo Rincón


Para terminar esta época de nostalgia sana, traigo aquí los elementos, que casi ni veíamos y que nos ilusionaban, las monedas de curso legal en aquellos años:


BILLETES







Billetes de una peseta. Yo recuerdo haber tenido los cuatro modelos (había más), que incluyo.

Con ellos se podía comprar una bolsa de patatas fritas en la cantina de Pedro. Circulaban entre 1953 y 1.958.


  





Estos billetes los veíamos menos, pero también llegábamos a manejarlos. Te permitían ir al cine y comprar un TBO de los caros. Circularon entre 1953 y 1959.

Con billetes mayores (25, 50,100, 500 y mil pts.) no sigo pues raramente los veíamos y por supuesto nunca los manejábamos, salvo para pagar el colegio.



MONEDAS
  



Monedas de 10 y 5 céntimos de peseta. Las que más manejábamos. El interior era de cartón. Las poníamos en la vía del tranvía a ver como quedaban a su paso.




Moneda de 2,50 pts. (medio duro). Yo la llamaba monedona. Daba para un bocata de mejillones en la Cantina



Moneda de dos reales, muy apreciada. Servía hasta para poner en los cinturones. Se decía que el valor del metal era mayor que el facial.


  


Monedas de una peseta (cobre) y un duro (níquel) que también manejábamos

Estas fueron las monedas que utilizamos en nuestra época de preparatoria.

Al acceder al instituto (1.957), se hicieron otros formatos más pequeños de monedas de 5, 25 y 50 pts.



Lo que sigue es una aportación complementaria de Rafael García-Fojeda:

Respecto a 'NUESTRO DINERO', trataré de completar algo lo que nos envía Manolo Rincón. Soy aficionado a la numismática y poseo algunos billetes y monedas que usamos o que, al menos, vimos de aquella época. Como curiosidad, os diré que en una numismática, a los escasos tres meses de retirar un billete de 500 pts -el de Benlliure- ya me pidieron 3.000 pts; por supuesto, no lo compré.
Seguro que algunos tuvimos en la mano la moneda de 1 peseta que os adjunto y puede que hasta el billete de 25 pts. Con los demás -faltan los de 500 y 1.000 pts.- intento cerrar ese círculo nostálgico (los de 50 y 100 pts. no los tengo en mi colección). Rafael Gª-Fojeda.







30 de mayo de 2012

Libertad, Enseñanza, Público, Privado (por José Luis Cerdán)

A mí las palabras con mayúsculas que representan conceptos absolutos (PATRIA, BANDERA, MONARQUÍA, LIBERALISMO, SOCIALISMO, NACIONALISMO, etc), me han dado mucho miedo, porque son conceptos que se aceptan de entrada y avant!, como dicen en Castellón. Todos sabemos a dónde puede conducir este avant! si no se analizan mínimamente estos conceptos.

LIBERTAD CON MAYÚSCULAS.

Para ejercer la libertad en términos absolutos, se necesita:

1º. Que se pueda elegir entre más de una posibilidad.
2º. Que se tenga accesibilidad plena a todo el abanico de posibilidades de elección.

Si no se cumplen estas dos premisas la LIBERTAD se convierte en libertad relativa.

ENSEÑANZA PÚBLICA versus ENSEÑANZA PRIVADA

El derecho a la libertad de enseñanza está recogido en la Constitución de 1978, también lo está por ejemplo, el derecho a una vivienda pero no dice la Constitución que el ejercicio de este derecho deba ser gratuito.

De entrada esta libertad, como apuntaba Fernando Piernavieja, está relativizada por la obligatoriedad de escolarización hasta los 16 años y el sometimiento a los planes y leyes educativas promulgadas por el Estado.
La enseñanza obligatoria es pública (centros de titularidad pública y centros de titularidad privada concertados) y privada (centros de titularidad privada: IALE, Hispano norteamericano, por ejemplo).

La libertad absoluta de elección de enseñanza pública, concertada y privada, no se puede dar en poblaciones de menos de 5.000 habitantes. Sólo es posible elegir la pública porque la privada y concertada están missing (idea apuntada por Moncho Alba que vive en Enguera). 

El sector privado también está missing en el equipamiento de grandes infraresructuras: AVE, obras portuarias, autovías, por ejemplo).

Concluímos, en estas poblaciones la libertad de elección de centro o de ideario, no se plantea. No existe libertad de enseñanza, por lo tanto los habitantes de estos municipios tienen menos libertad que los de las grandes urbes. Es cierto que podrían internar a los hijos en algún centro de una gran ciudad, aquí entra la segunda premisa de la LIBERTAD, la accesibilidad, sólo lo podrían acometer las familias con posibles para ejercer esta elección.
No quiero entrar en polémicas evidentes pero es obvio que lo privado nace, como enseñaba Adam Smith de el deseo de obtener un beneficio (cuotas del AMPA). 

Lo malo es cuando, por poner un ejemplo, las RADIALES de entrada a Madrid no cumplen las expectativas iniciales y se pide que acuda el Estado con nuestros impuestos a su rescate en vez de subir los peajes que a lo mejor disminuirían los ingresos, pero para eso está el estudio de la elasticidad de la demanda de los posibles usuarios. 

Por lo tanto la libertad es siempre relativa, algunos ciudadanos son más libres que otros dependiendo de dónde viven y de cuantos recursos económicos poseen.

Mi opinión es que el Estado debe garantizar una educación gratuita para los que no pueden elegir y para los que no cuentan con recursos suficientes. Para el resto la elección no debe ser gratuita.

CALIDAD DE LA ENSEÑANZA

Otro concepto todavía más relativo. Cada uno tenemos una valoración diferente de élla. Por ejemplo, a Manolo Rincón la Srta. Prida le parecía una profesora de mucha calidad, a mí que me dió clase en 6º, me parecía todo lo contrario.

¿Quién hace los estudios de calidad?¿Son objetivos?¿Como se financian?

PrceWarterhouse auditaba a ERGON (Chenney) anualmente, sus auditorías reflejaban que ERGON era una empresa ejemplar y un buen día pegó el pepinazo, aquí tenemos muchos ejemplos recientes. ¿Pero como se puede esperar que los resultados de los auditores externos, no estén mediatizados, si eres tú el que les das de comer?
Mi opinión es que solamente los porcentajes de acceso a la Universidad de cada tipo de enseñanza, reflejarían no la calidad, sino la consecución del fin último de entrar en la Enseñanza Superior.

REFLEXIONES ADICIONALES

Tenemos polílicos mediocres y además corruptos, tenemos financieros listos pero corruptos, tenemos periodistas ignorantes pero corruptos, tenemos jueces soberbios, vagos y corruptos, tenemos empresarios torpes, avariciosos y corruptos.
 
 
Desaparecido el ladrillo, en la Comunidad Valenciana, sólo quedan 20 Kms. de costa sin edificar (Parque de la Sierra de Hirta), ¿cuál va a ser el factor que nos haga crecer para emplear a 6 millones de parados?
 
 
Keynes aportó una solución a la crisis de 1929: la política fiscal y presupuestaria anticíclica, es la que defiende en estos momentos, Paul Krugman.


Un abrazo a todos
Cerdán

La Enseñanza Pública y el 'Estado del Bienestar', por Manolo Nolla

(este texto es original de Manolo Nolla, que no lo ha publicado en calidad de 'comentario' por ocupar más de lo previsto para los 'comentarios'; nos lo ha remitido por e-mail)



Todo comenzó a raíz de la difusión que os hice de una iniciativa en defensa de la enseñanza pública.
 
Más que debate, se han producido muchos correos de aportación, en los que mezclamos nuestra experiencia o la de nuestros hijos, con consideraciones de carácter más general. Esto demuestra que estamos ante un tema central para cualquier grupo de ex-alumnos.

Esta es mi opinión:


Refiriéndome al pasado, creo que el Ramiro no es un ejemplo extrapolable a la realidad de la enseñanza en aquellos tiempos. El panorama general era desolador.

Sin referirme a condicionantes económicos de la época, era un país con una muy buena parte de sus docentes “muertos”, exilados o alejados de su actividad. Con un grado de sectarismo mucho más elevado que el que vivimos en nuestro Instituto. Éramos un modelo, un escaparate, y nos beneficiamos de ello.

Por tanto, aquello no es comparable con la situación de un país alfabetizado y de acceso universal a una formación decente como hoy.


Para comenzar la discusión sobre enseñanza pública o privada, yo quiero decir que me importa más la educación de la persona que sus conocimientos.


En el terreno de los conocimientos, influyen varias cosas, pero principalmente el dinero.

Una escuela dotada de medios y facilidades, de laboratorios, clases especializadas, profesores bien seleccionados y pagados, etc., será más deseable, sea pública o privada.

En la educación se manifiesta muy claramente el modelo de sociedad que tenemos y el que queremos. La batalla entre ganadores y perdedores nos empuja a estar entre los primeros, a relacionarnos con los primeros. Yo quiero vivir en un entorno amigable y ese entorno es más amplio que mi familia o mi grupo social. Quiero que mis hijos vivan eso. La cohesión social es un valor humano, es enriquecedora y además económicamente rentable.


Por eso se debe garantizar la igualdad de oportunidades a través de una enseñanza pública, con calidad suficiente como para no empujar a la gente a buscarla fuera. Entiendo que muchos padres quieran algo especial para sus hijos, no es criticable, ni por la búsqueda de mejores condiciones materiales ni afinidad ideológica, aunque yo defiendo que la escuela no debe tener ideología ni religión específicas, sino pluralidad.


Pero quiero ir un poco más al fondo.


Considerar la enseñanza como un negocio es acorde con considerar un negocio la salud y cualquier otra cosa. Todo se compra, vender es una competencia ciega. Todo para quien se lo pague, el resto beneficiencia para lavar conciencias y evitar que me apuñalen por las calles.


Creíamos tener un modelo de sociedad que ahora está en cuestión. En Europa se había llegado a un acuerdo para moderar las aristas del sistema económico. Yo veo el “estado del bienestar” como es el resultado de una serie de factores.

1º.- La salida de una Guerra Mundial, tras la cual el sistema se encuentra en el inicio de un ciclo, con toda la expectativa de desarrollo por la reconstrucción y enorme campo a las fuerzas productivas facilitado por la revolución científico-técnica.

2º.- Sin problemas de paro y gran proyección de crecimiento demográfico.

3º.- Con margen de explotación colonial incluso en países con procesos de independencia.

4º.- Con la necesidad de atender las reclamaciones de un potente movimiento obrero fortalecido por las contradicciones de la guerra, por su protagonismo en la resistencia antifascista y apoyado por un campo socialista importante.

Una vez y desaparecida la competencia con el campo socialista y beneficiado por un evidente proceso de acomodamiento de la ciudadanía, algunos consideraron posible ir a por todas.


Pero hoy la situación global es otra.

1º.- No sólo se reduce la posibilidad de explotación de muchos países del planeta, sino que incluso alguno de los emergentes disputan a “occidente” su presencia en los países más dependientes.

2º.- La globalización lleva la competencia de la producción industrial a donde los salarios son muchísimo más bajos. Se deslocalizan capitales y empresas.

En consecuencia, la tasa de ganancia baja y el capital se plantea tres salidas:

1º.- La creciente financiarización de la economía, haciendo crecer hasta la metástasis el campo de creación de dinero y deuda.

 
2º.- La privatización de los servicios públicos, que se convierte en una opción estratégica de acceder a un mercado cautivo donde no entran otros mercados foráneos (ej. no es fácil que vengan médicos y maestros chinos).

 
3º.- El acercamiento de las condiciones de los trabajadores entre occidente y periferia emergente, ayudado por el incremento de los fenómenos migratorios desde los países más empobrecidos.

Ir a por todas, “sin complejos”, es la desaparición del estado del bienestar. La crisis es una oportunidad de avanzar en ese camino, y en eso estamos.


Todo esto es muy esquemático y me salto muchos matices, pero los servicios públicos son salario indirecto de la población, son a veces la única herencia que los trabajadores dejan a sus hijos: el producto de su lucha y sus conquistas sociales. Puede afirmarse que la desaparición de los servicios públicos responde a el brutal trasvase de rentas que desde hace muchos años se viene produciendo entre capas sociales (no hablemos aquí de fiscalidad, que me enciendo).


Ese es el marco en el que yo entiendo los eufemísticos “ajustes” de estos días y los que vendrán.


Comparto la preocupación sobre la falta de valores y respeto en la actual juventud, pero no creo que sea una culpa de la escuela sino de la sociedad toda, y muy especialmente de los medios de comunicación de masas, que pueden tirar por tierra la labor educativa.


Por cierto, yo llevé a mis hijos siempre a la escuela pública más cercana, y cuando tuvieron edad para manejarse en transporte público, fueron al Ramiro. Di a mis hijos fuera de la escuela la formación que me pareció mas conveniente y que, por cierto, tampoco me hubiera dado una escuela privada. Estoy feliz de ver el resultado. No se si pasará lo mismo con nuestros nietos.

29 de mayo de 2012

¡Cómo somos los del Ramiro 52-64!, por Kurt Schleicher


 
   Pues somos como somos, mayores, claro.- Y eso tiene ciertas ventajas.

  Al hilo de los debates sobre la Educación, se me han suscitado reflexiones al respecto, los entornos de ayer y los entornos de hoy.- Y voy más lejos: ¿de qué forma nos ha influido nuestro entorno? No me refiero solamente el del propio Ramiro, que es lo que siempre mencionamos, no; me refiero a nuestro entorno social, nuestro entorno cultural, nuestro entorno familiar y nuestro entorno “cotidiano”.

  Es evidente – y ya lo mencioné en alguna ocasión- que todos hemos evolucionado muchísimo en estos casi 50 años, ya sabéis, lo de la diversidad, pero también es evidente que somos el resultado de “lo que estaba pasando” en esos años 1953 a 1964. Los niños absorben instintivamente mucho más de lo podamos pensar.

  Y el resultado ya empezamos a verlo en encuentros como el de Valencia: nos hemos “hermanado” de forma realmente singular.- Sabemos pasarlo bien juntos; nos portamos como si siempre nos hubiésemos conocido.

  Y eso me lleva a más reflexiones.

  ¿No será nuestra historia el despliegue de una experiencia básica, sustrato común o como queramos llamarlo? En cierto sentido, este despliegue puede ser incluso debido al dinamismo de nuestra propia experiencia, que forja nuestra inteligencia desde niños: queríamos conocer, explorar, hacer preguntas, comprender lo que pasa, juzgar adecuadamente y prolongar ese afán infantil de hacer preguntas en cascada.- Entonces lo intuimos, pero todo eso nos lleva a querer estudiar lo que la inteligencia ha hecho: ciencia, arte, religión, política, sociedad, formas de vida, costumbres … y hoy, siendo mayores, eso nos gusta. Disfrutamos.

  Y sigo: nuestra inteligencia personal –en el sentido amplio de la palabra- es fruto de la cultura; se desarrolla en un entorno social, que la deprime o que la impulsa. De esto se podría deducir que si queremos comportarnos inteligentemente, tendremos que esforzarnos en construir una sociedad a la altura que pensemos deba tener y / o luchar contra las influencias medioambientales que podamos padecer.- ¡Las contaminaciones ideológicas pueden llegar a ser más graves que las químicas! Gran parte de lo que pensamos y sentimos lo determina nuestro entorno.- Nuestro único seguro de vida es aumentar la inteligencia social, la capacidad de defender lo bueno y de rechazar lo injusto.- Y la Educación, con mayúsculas, como concepto, es la impulsora de la evolución cultural. Educar es la facultad que define al ser humano: cuando nacemos, estamos desnudos y nuestro cerebro es similar al de los niños del principio de la especie humana, pero a los 10 años (cuando teníamos en clase al sr Navarro o al sr Galán, o al sr Vigueras), la configuración del cerebro ya era muy, muy diferente, pues evolucionó muchísimo más deprisa.- Y ha sido capaz de asimilar lo que la especie humana ha tardado doscientos mil años en inventar (¿o aprender?): el lenguaje, la regulación de las emociones, las formas de convivencia, los sistemas de control de conducta y hasta la voluntad  y la libertad…

  Cierro reflexiones.  

Pero vuelvo a lo nuestro: nos hemos impregnado de un entorno similar, desde los mapas mudos hasta el juego de las chapas.- Y ha determinado nuestro comportamiento social; a mí me sigue pidiendo el cuerpo echar mi abrigo a los pies de una señora que va a pasar un  charco y me levanto del asiento si veo a una embarazada en el metro; lo que pasa, es que las más jóvenes probablemente no lo sepan apreciar, porque su entorno ha sido diferente. ¿Os imagináis el pitorreo de una chica joven en tal circunstancia?  Pero en el fondo, fondo, seguro que lo agradecen. 

   Y hoy nos encontramos de nuevo tras dar una vuelta por el espacio sideral de nuestra vida, con concomitancias y formas de convivencia parejas.- Nuestros padres y nuestros profesores nos educaron de cierta forma, como se estilaba entonces; los valores morales los teníamos hasta en las películas que veíamos (en las que los buenos eran muy buenos y los malos muy malos, no había dudas, Diego Valor y el Capitán Trueno…).- Todo eso era muy inocente, pues la vida es más compleja que todo esto, pero se nos ha formado y se nos ha preparado.-  Nos ha dado criterio.  Y ese criterio se refleja, por ejemplo, en toda esa diversidad de opiniones sobre la educación que nos hemos intercambiado recientemente…

  ¡Si es que nos han educado juntos!

 Y, visto lo visto, no puedo más que felicitarme viendo el resultado; ¡cómo somos los del Ramiro 52-64! Y nos sentimos muy unidos. ¡Qué bien!