INDICE ANALÍTICO DE ARTÍCULOS

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30 de junio de 2013

El puzzle japonés y los límites de la ciencia


El puzzle japonés y los límites de la ciencia, por José Enrique García Pascua.


 

1.- El puzzle japonés.

Mi pasatiempo favorito es este que llaman puzzle japonés. Resulta muy sencillo de entender. Consiste en una retícula, inscrita en un rectángulo, cuyas líneas horizontales y verticales delimitan múltiples casillas o celdillas cuadradas. Rellenando de negro unas celdillas sí y otras no, cabe diseñar un dibujo esquemático, pero perfectamente identificable, de alguna figura o escena.

Quien prepara el puzzle nos ofrece cifrado un dibujo oculto y el que se ejercita con él debe descifrar el código y recomponer la imagen. Toda la diversión está ahí.

El código mentado se escribe en los márgenes del rectángulo.  Al extremo de las filas y columnas se encuentra una serie de números que definen las distintas secuencias de celdillas rellenas correspondientes a cada una de ellas. Así, si leemos 2-3-2, esto quiere decir que en la hilera contigua hay primero una secuencia de dos celdillas, después, una de tres y, por último, otra de dos. Las distintas secuencias sucesivas se separan entre sí por una o más celdillas en blanco.

 

El procedimiento para resolver este pasatiempo no es otro que un análisis metódico que permita discernir qué celdillas hay que rellenar y cuáles hay que dejar en blanco. Dicho análisis se efectúa por medio de unas reglas simples. En la medida de lo posible, tenemos que comenzar por las filas o columnas de los bordes del rectángulo y después localizar las celdillas que necesariamente están rellenas de negro con independencia de que comencemos a contar las secuencias desde un extremo u otro de la hilera. Cuando se consigue completar una secuencia, obtenemos además una o dos celdillas en blanco, las que delimitan dicha secuencia. Estas casillas sin sombrear constituyen puntos de intersección con la hilera perpendicular que permiten determinar en ella espacios más cortos y en los que es más fácil acotar sus concretas secuencias.
Para continuar leyendo visita Nuestros Escritos (Textos) o pincha en el siguiente enlace: http://trinjolbuz.blogspot.com.es/2013/06/el-puzzle-japones-y-los-limites-de-la.html

Os rogamos que escribáis vuestros comentarios no en esta entradilla informativa, sino en la página correspondiente de Nuestros Escritos (Textos). De este modo, vuestras interesantes aportaciones serán leídas a continuación del texto completo, enriqueciendo éste. Muchas gracias!! 

 

27 de junio de 2013

Dos modestos museos de Madrid


Dos modestos museos de Madrid, por Kurt Schleicher

   Me estoy refiriendo al Museo del Ferrocarril y al Museo Nacional de Ciencia y Tecnología. El primero seguramente os suena a todos, pues está ubicado en la antigua estación de las Delicias, estación que probablemente llegamos a utilizar de pequeñitos y que hoy se usa para el “Tren de la Fresa”, que alguno habrá utilizado en algún fin de semana de Primavera y Otoño.

  La localización es en el Paseo de las Delicias, cerca de la calle Ferrocarril (¡claro!) y del metro Delicias.

  El calificativo de “modestos” no lo uso con intenciones peyorativas; lo que quiero decir, especialmente para el de Ciencia y Tecnología o MUNCYT, hermano pequeño del de La Coruña, más famoso, es que es pequeño en tamaño y está acogido bajo el ala de su madre el del Ferrocarril en un lateral del mismo. Para algún exigente con eso del rimbombante título de “Museo Nacional etc.”, el museo le resultará algo frustrante por su tamaño, aunque luego está bien aprovechado con sus dos pisos.

   Es relativamente nuevo, pues se inauguró en 1997 y se trata de una sede “provisional” que ya se decidió en 1980, poco antes de que se abriese el Museo del Ferrocarril en 1984 en su localización actual; en fin, ahora con los tiempos que corren parece que no hay intenciones de modificar este emplazamiento. Es curioso que se ha abierto otro posterior en La Coruña a cargo de Ramón Núñez, habitual colaborador de la revista “MUY” y que es bastante más famoso y amplio que éste.

  El que no es tan nuevo es su hermano mayor el del Ferrocarril, que se trasladó aquí desde una sede anterior en el palacio de Fernán Núñez, lugar en el que se inauguró ya en 1967. Antes de esa fecha, los restos dispersos de los ferrocarriles españoles se fueron recogiendo en ocasión de exposiciones temporales desde 1930. Las locomotoras más antiguas datan de 1843 y 1848, y a partir de ahí comenzó una historia plagada de desarrollos. ¿Quién no ha sentido de niño una fuerte impresión cuando veía pasar un tren del que tiraba una impresionante locomotora y te quedabas allí ansiando que viniese el siguiente? Bueno, a mí me pasó lo mismo con los aviones al final de las pistas de Barajas, pero ésa es otra historia…

 A destacar el antiguo edificio de la estación en cuanto a estructura de hierro, tan de moda a finales del siglo XIX y ampliamente representada en París por la exposición mundial en aquella época –de la que se conservan varios palacios-  y por la torre Eiffel. La estación data exactamente de un siglo antes de la inauguración del museo, de 1880.


 Las exposiciones que hay en el Museo de Ciencia Y Tecnología son:

 

Antes que la ciencia

Una mirada a los orígenes de la ciencia y la tecnología desde la Prehistoria hasta la Edad Media.

Experimentación

Los objetos más habituales en los laboratorios de física y química de los siglos XVIII y XIX.

Astronomía, Matemáticas y Navegación

El universo, la tierra y los océanos a través de las piezas más antiguas y relevantes de la colección.

Galvani, Volta... y el desfibrilador

La controversia entre dos grandes científicos que desencadenó el descubrimiento de la pila eléctrica.

Medidas

Las personas han utilizado siempre las medidas: la vida cotidiana y el trabajo del científico sería imposible sin ellas.

Tecnologías de la cultura moderna

Aparatos musicales, ordenadores, electrodomésticos... Nuestro entorno más cotidiano es en esencia tecnología.

Fascinación

La ilusión del movimiento y los orígenes del cine a través de los juguetes del “precinema”: fenaquistiscopio, zoótropo, praxinoscopio…

Sonría por favor

El anhelo humano de reproducir la naturaleza de manera mecánica y perdurable a través de la fotografía.

Salud

La higiene y los cuidados sanitarios son aspectos fundamentales para el bienestar físico y mental de las personas.

Tempus fugit

El tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos. Para todo lo demás, nuestra colección de relojes.

Ruedas

Automóviles, motocicletas, bicicletas… forman la colección de medios de transporte del museo.

Sala de exposiciones temporales:

Libros imprescindibles, Instrumentos esenciales

Desde diciembre de 2012 hasta septiembre de 2013, el MUNCYT exhibirá algunos de los libros fundamentales del pensamiento científico. La exposición cuenta con 26 módulos independientes donde se presentan primeras ediciones impresas de obras tan inmortales como De Revolutionibus de Copérnico, los Principia de Newton o el Almagesto de Ptolomeo. La muestra se completa con distintos objetos patrimoniales relacionados con cada una de las obras.

  En las fotografías adjuntas que hice tenéis un par de muestras.










 Del Museo del Ferrocarril hay menos que decir, pues es otro concepto; allí se almacenan en todas las vías representaciones de trenes y locomotoras que nos llevan a un pasado reciente (el Talgo, el TAF, etc) o no tan reciente, pues los vagones se conservan con sus interiores intactos a los años veinte en algunos de ellos. Merece la pena visitarlos, pues te “teletransporta en el tiempo” a esa época; más aún, la cafetería del museo es un vagón de aquellos años, por lo que el esfuerzo de imaginación que hay que hacer es relativamente pequeño.

   Otras cosas que me han llamado la atención son:

-         Una locomotora mostrando todas sus tripas; merece la pena bucear un poco más en su funcionamiento, pues no es tan simple como parece.

-         Varias locomotoras más o menos antiguas, con un encanto particular.

-        El Tren de la Fresa

-        Locomotoras de vapor gigantescas, como la Mikado, la Pacific o la Confederación

-        Locomotoras Diesel, impactantes.

-        Locomotoras eléctricas, no menos impactantes con sus enormes morrazos

-        Un par de maquetas de trenes de tamaño ya importante y funcionando.

-        El enclavamiento de Algodor (de 1927), una antigua estación en la puntita de la Comunidad de Madrid al sur de Aranjuez… Enclavamiento no es aquí nada de clavar, sino el artilugio que comanda el cambio de vías. Es curioso que son 110 palancas, de las que 40 son de cambio de agujas y 70 para señales.

  Algunas fotillos que hice por allí os darán mejor idea de ello (“más vale una buena imagen que mil palabras…”)

























 

No entro en más detalles, porque lo que tenemos que hacer – y especialmente los abueletes con sus nietos-  es darse una vueltecita una mañana de cualquier día laborable, ahora que ya hay vacaciones para los niños y los papis suelen endorsar los tiernos infantes a los amables mayorzotes en que nos hemos convertido. Los nenes lo agradecerán, y de seguro que no olvidarán la visita; las tarifas son de 3,56 € (¡cómo afinan!... pesadilla para la cajera) para los >65 y gratis para los nenes <4 años. Ah, el MUNCYT es gratuito.

KS, Junio 2013

Nuestros Libros: Atrapados en el Hielo


Atrapados en el hielo, de Caroline Alexander, por Eloy Maestre

 

Atrapados en el hielo es el relato verídico de la expedición que el explorador británico Ernest Shackleton dirigió desde 1914, días antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, hasta 1917, para llegar por barco y luego por tierra hasta el Polo Sur atravesando la Antártida sin lograr su objetivo.
 
 
Su gloria estuvo en la retirada que culminó con éxito y todos sus hombres sanos y salvos.

Para continuar leyendo ve a este enlace de Nuestros Libros: http://marluiserigna.blogspot.com.es/2013/06/atrapados-en-el-hielo.html

20 de junio de 2013

Nuestros libros: Los Abecedarios


Los Abecedarios, por los del Ramiro

 Autora:  Mercedes Chozas, catedrática de Lengua y Literatura Españolas del Instituto Ramiro de Maeztu


Mercedes Chozas en una escritora costumbrista moderna, que ya tiene bastantes tablas en la profesión y está galardonada con varios premios literarios.

Nos vamos a referir en esta ocasión al último título que ha publicado, Los abecedarios, Editorial Calambur, 2013.

El libro tiene una curiosa estructura, en que cada capítulo está dedicado a una letra del abecedario latino. Como introducción nos cuenta de cada una de ellas su historia, fonética y otros detalles que son importantes para conocer las características de nuestro alfabeto. Con ello muestra la autora, su condición de docente de Lengua Española y su amor por la belleza de las palabras...
 
 
 
Para continuar su lectura id al siguiente enlace:
 

 
 

El Ramiro Oculto


El Ramiro Oculto, por Manolo Rincón

El propósito de este pequeño artículo es contaros algunas de las  “riquezas” ocultas del Ramiro, que tuvimos muy cerca y nunca vimos, en los años que allí pasamos.

El antiguo Teatro.

Según entramos en la secretaría, hoy totalmente remodelada, a la derecha, tras un mostrador, hay una puerta. Al abrirla aparece un solado de madera antigua, que corresponde al escenario del primitivo teatro, anterior a la guerra civil. Hoy está lleno de legajos de calificaciones escolares archivadas. Es una reliquia histórica, que debería de restaurarse.

Si salimos al hall y entramos en la conserjería izquierda, accedemos a la izquierda a un aseo que al fondo tiene una puerta que pone prohibido el paso. La abrimos y una escalera bastante antigua y un poco lúgubre, nos lleva a unas habitaciones que fueron los camerinos en tiempos del teatro, hoy repletas de viejos libros de calificación escolar. Otro interesante lugar desconocido por casi todos.

El escudo antiguo

Entrando en lo que fue el antiguo edificio de talleres y subiendo al último piso, por las ventanas que dan a la escalera de bajada del viejo campo de fútbol a la plaza del Caudillo, se ve un antiguo escudo, por el que pasamos sin duda cientos de veces.

Equipos electrónicos.

En la sala de matemáticas existen escondidos en unas vitrinas, una radio electrónica de campaña, procedente de talleres, así como alguna válvula de vacío (pentodo).
 
 
 
Subiendo hacia la terraza, hay unos equipos telex, varios proyectores antiguos de diapositivas, y los dos proyectores de cine  (Derbie y Kodak).
 

 
 
Observatorio y telescopio.

Se termina en la entrada al observatorio, totalmente desconocido (Hay compañeros que no recuerdan ni la cúpula). Dentro tenemos un magnífico telescopio con montura ecuatorial de 1930. La cúpula que se puede abrir para observar es de fibra de vidrio y de hierro, una buena construcción para la época. El telescopio parece funcionar mecánicamente, salvo la caja de mecanismos que permite el seguimiento mecánico, mediante engranajes de los objetos celestes observados. Merece la pena el intento de restauración de esta maravillosa, y yo diría única pieza científica.

 

Cartelería antigua.

Con la democracia los carteles franquistas fueron poco a poco desapareciendo del Instituto. En una obscura habitación reposan las placas que rezan Internado Francisco Franco e Internado Hispano-Marroquí, así como los viejos rótulos de las ventanillas de secretaría.

Además vi uno de los escudos de latón que adornaron la imagen de la Virgen, antaño enfrente del internado y hoy en las escaleras de acceso al CSIC.

Cafetería- Sala de trofeos.

Otro lugar oculto era la cafetería de profesores que muy pocos conocían. Además de tener una pequeña barra y unas mesas con sus sillas, hay una sala contigua donde están trofeos y placas conmemorativas.

 

La colina del viento.

Nunca supimos que el solar donde fue edificado el Ramiro con sus instalaciones, fue conocido a principios del siglo XX, como la colina del viento. Estábamos sobre ella y no lo sabíamos.
video
Como veis hay aún lugares insólitos en el Ramiro.  Espero que la información os ayude a mejorar el conocimiento de nuestro Instituto.

Manolo Rincón, 20.06.13

18 de junio de 2013

A otra profesora del Ramiro actual


A OTRA PROFESORA DEL RAMIRO ACTUAL, por Manolo Rincón

Una característica del Ramiro actual es que cuenta con unas profesionales de primera línea, como he podido comprobar. Es la época de las mujeres activas y bien formadas que tienen la suerte de disfrutar los alumnos de hoy en día, ante la envidia sana de los que no tuvimos esa suerte en épocas pasadas.

Yo me voy a referir hoy a Rosa María Muro, catedrática de Historia del Instituto. Es una persona que para mí ha sido y está siendo de una valía extraordinaria en la recuperación de recuerdos, que son para todos nosotros de mucho valor.

Ya tuve la suerte de conocer a Rosa María en la celebración del centenario del Padre Mindán hace años, y me gustó mucho las cosas que me empezó a contar de nuestro Ramiro y el enfoque que  daba a las mismas.

Pero ha sido este curso cuando he logrado  tener más ocasión de escucharla y conocerla mejor, y de darme cuenta que es la persona que más sabe del Ramiro actualmente, sin la menor duda, y lo didácticamente que explica todo su amplio conocimiento.

Rosa María, hija de Muro, el bedel de nuestra época, nació en el Ramiro, y le ama como pocas personas lo pueden hacer. Ella conoce todos los entresijos de los edificios, todas las historias de su profesorado, las etapas de la institución. En fin para mí, es ahora el alma mater del Instituto.

Esto lo ha combinado con su condición de historiadora, y por ejemplo ha rescatado  muchos datos en una exposición que podéis ver en el hall del Instituto, donde está toda la historia del Ramiro desde la fundación del Instituto Escuela, la urbanización de los Altos del Hipódromo y las diferentes fases que hubo hasta la creación en 1939 de nuestro Ramiro. Su trabajo sería merecedor de publicarse en un libro.

En nuestro blog tenéis lo que ella preparó con motivo del 70 aniversario de la creación del Ramiro, un vídeo que realmente aporta muchos datos. Ella rescató el nombre de la Colina del Viento.

Yo no sabía que el Ramiro estaba en la Colina del Viento, que confundía con la de los Chopos.

Para mí ir con ella a dar una vuelta por el Ramiro significa que me enseña cosas maravillosas desconocidas, como el antiguo y primitivo Teatro, con sus camerinos, en la parte posterior de la Secretaría, algo que desconocía totalmente, el archivo antiguo, las placas perdidas del internado….

De su mano he visto, el telescopio, la máquina de cine de la Prepa, la historia de las matemáticas en la pared de la sala de esta asignatura.

Ya he procurado ir informando de estos hallazgos en este blog.

En fin me harían falta muchas páginas para contar todo lo que ella me ha enseñado y como hemos recordado a los viejos profesores y a otros personajes de nuestra época, en las largas e interesantes charlas que hemos podido mantener, y que mucho le agradezco.

Esta faceta no oculta su trabajo de magnífica profesional, en el Bachillerarato Internacional, donde vuelca su actividad docente. Tuve ocasión de comprobarlo en los actos del 30 aniversario, a los cuales gentilmente me invitó.

He podido constatar su amplia formación y criterio en temas históricos y políticos, sus teorías de las diferentes corrientes y hechos,  y en fin su enfoque humanístico de gran calado.

Para terminar destacar su minuciosidad en todo, sus dotes organizativas, y sus grandes detalles desde la preparación de temas y la planificación de actividades, a escoger los libros que me ha regalado amablemente y que tengo en gran aprecio.

En un día muy especial para ella, pues hoy es su cumpleaños, le dedico a modo de regalo, este pequeño, pero muy merecido y cálido recuerdo que se ha ganado por mi parte, con su tesón, interés y conocimiento no solo del Ramiro, si no de otros muchos temas.

Espero que sus alumnos aprecien su gran valía como profesora, y para mi es un gran honor contarla como una amiga, que me enseña muchas cosas, en todos los órdenes de la vida.



Felicidades por todo querida Rosa María.

 

Manolo Rincón 18.06.13 

 

17 de junio de 2013

Para una profesora de hoy del Ramiro


 Para una profesora de hoy del Ramiro por Kurt Schleicher

 Parece que los hados continúan relacionándome con profesoras del Ramiro, aunque en esta ocasión debo decir que ha sido Vicente quien, al finalizar nuestra cena de la Promoción 64 del viernes pasado, nos propuso que escribiésemos algo de Mercedes Chozas, profesora del Ramiro en la actualidad y además escritora.

A esta propuesta me faltó tiempo para “salir voluntario” levantando el dedo, ya que efectivamente los hados o las casualidades habían hecho que me encontrase con ella aquél mismo día en la Feria del Libro, donde había ido a dar una rápida vuelta por la Feria, aunque en el fondo mis pasos se dirigieron rápidamente a localizar la  caseta en la que estaría firmando sus libros y porque sabía que después ya no iba a tener ocasión de hacerlo.

   Todavía no sé realmente el porqué de mi rápida reacción visceral a aceptar el reto de escribir algo sobre ella; probablemente esto no tenga mucha importancia, pero ya veré si lo averiguo. Será mezcla de varias razones dispersas, pero lo más probable es que volví a constatar que mi afirmación de que en el Ramiro hubo y hay profesoras con encanto ( ver artículo correspondiente  http://ramiro53-64.blogspot.com.es/2013/06/profesoras-con-encanto.html ) se volvió a confirmar aquella tarde. Nada más llegar y encontrarme con su sonrisa, le faltó tiempo para alargarme su último libro (“Los abecedarios”), aclararme que era un regalo de Rosa María y me lo dedicó. Quizás sea su extraña dedicatoria lo que me llamó la atención: “A Kurt, al arte que hace luz las máscaras, estos abecedarios que se llenan de historias, disfraces y tejados…”  Jamás me han obsequiado con una dedicatoria semejante, pues parece un mensaje en clave que hay que tratar de desvelar. ¿Será ésta otra razón de mi reacción? Es probable.

   Desde luego, parece claro que Mercedes no es una profesora corriente, lo que me lleva a reflexionar sobre las relaciones “profesores-alumnos” en el Ramiro en la actualidad, su didáctica, su “modus operandi”, el respeto que puedan o deban tener sus alumnos en clase (es vox populi que la juventud de hoy parece que destaca por su “exagerada confraternización” y llaneza en el trato con el riesgo subsiguiente) y la formación de los mismos. Me encantaría poder asistir a una de sus clases y observar sin ser visto cómo se desarrollan las mismas, pero eso no es posible, obviamente. Sin embargo, para muestra basta un botón, y tuve la oportunidad al menos de conocer a algunos de sus alumnos de selectividad (los del “preu” de antes) durante una conferencia en el Ramiro. Creo que ya lo mencioné anteriormente, pero me quedé agradablemente sorprendido por la inteligencia y profundidad de las cuestiones y discusión posterior que hicieron varios de ellos en el turno de “ruegos y preguntas” habitual tras una conferencia, denotando una madurez sorprendente y un “saber estar” muy reconfortante frente a la “mala fama” de los estudiantes en la actualidad, e incluso de los profesores (recordando el escándalo del nivel de las respuestas habidas en una selección no hace mucho tiempo). Observando aquello, pude constatar que el nivel era equiparable o mayor que el de las preguntas que se suelen hacer tras conferencias por sesudos damas o caballeros tras una conferencia de altura. No nos dejemos llevar, pues, por los tópicos, que tanto en educadores como en educandos hay personas que brillan con luz propia (o a lo mejor es que son así por ser semilla del Ramiro (¿?))
 
  Lograr esto solamente es posible tras una espléndida formación por parte de los profesores, en aquella ocasión Rosa María Muro y Mercedes Chozas. Chapó, como se dice en estas ocasiones. Tras aquella experiencia, se me encendió una lucecita de esperanza en el porvenir de este país, pues antes de ella sólo ves fracaso escolar, que estamos a la cola de la educación comparando con otros países, que hay que cambiar y recambiar las reglas (Logses y Lomses, etc.), y te das cuenta que lo que importa es mayormente el nivel de las individualidades, capaces de sacar petróleo en medio del árido campo de las leyes ineficaces. Cómo lo logran, la verdad es que ni lo sé ni lo sabré, pero se podría decir muy bien como cierto antiguo cardenal, mirando en este caso al nivel de los alumnos: “éstos son mis poderes”, sin más que ver los resultados.

 ¿Qué tendrá Mercedes (o Rosa María) para lograr esto? A lo mejor lo detecto en sus novelas, que siempre conllevan parte del espíritu del autor, o incluso se podría vislumbrar en su imagen, en su expresión, en su modo de ser, en su carácter, pues hay que tenerlo para obtener estos logros. Al ver la fotografía que le hice en la Feria, veo dulzura, encanto e ilusión a la vez que firmeza y determinación sobre una persona aparentemente frágil. Mucha carga para esa aparente fragilidad, pero ahí están los resultados.
Mercedes Chozas, Feria del Libro 2013

 Aparte de su faceta de profesora, está la de escritora, y además de éxito, a la luz de sus premios: el Nacional de Literatura Infantil (no es extraño, dada su vocación) por Palabras de cuento; el Austral por La mirada, la memoria y la voz de Valle (realizado en equipo con sus alumnos de COU) y ya más recientemente con el premio Río Manzanares de Novela por Las horas náufragas, que le fue entregado por otra dama que conozco desde hace tiempo –otra casualidad-  y por la que siento asimismo admiración y afecto: Pilar Martínez, ex-alcaldesa de Villaviciosa de Odón y hoy responsable gubernamental de la Dirección de Vivienda, Arquitectura y Suelo, de buen recuerdo para los villaodonenses como yo.


 Entrega de premios a cargo de Pilar Martínez
   Mercedes es además increíblemente prolífica, pues escribe teniendo que alternar esta actividad con la de profesora y ama de casa y lleva a sus espaldas, además de lo mencionado en premios, nada menos que una antología de cuentos contemporáneos (Antes de los 18), otra ambiciosa antología, como es la del Teatro español, otro de relatos en Sus labores, los libros infantiles Soliturno y los gulusmillas (¿qué serán?), Cuentos de bolsillo y Trocomocho, las novelas Miulina, Las tres voces de Marina, Cuatro veces adiós (aparte de la anteriormente citada del premio) y, por último, la más reciente, Los abecedarios, que acabo de empezar a leer. Me dijo que ésta última la había escrito en los últimos 4 años, cosa que si bien en principio parece mucho, no lo es en absoluto si tenemos en cuenta sus otras muchas obligaciones.

   De lo poco que llevo leído, creo que Mercedes debe tener alguna raíz gallega, por lo bien que utiliza expresiones poco corrientes para los no-gallegos. Sin embargo, es madrileña, pero no más que yo, pues nació aquí cuando yo ya había arribado por estos madriles procedente de Alemania y empecé a ir por el Ramiro de Maeztu…

 De su estilo literario no puedo decir nada todavía, pues soy aún un absoluto novel de su obra, pero por otras referencias creo que su característica es la capacidad de saber aflorar el encanto de lo cotidiano, añadiendo florituras de fantasías, imprevisiones y hasta absurdos, lo que debe darle un carácter muy personal, muy “Chozasiano”, podríamos inventar. Siente auténtico amor por la belleza de las palabras (Los abecedarios es una clara muestra de ello, por lo que voy viendo) y tiene auténtica personalidad y fidelidad a sus objetivos y pretensiones sin dejarse llevar por comercialismos y otros cantos de sirena. Parece ser que le gustan los personajes de la realidad diaria, a los que mueve con extraordinaria imaginación, haciendo que escapen de esa inercia cotidiana por los vericuetos que permiten escapar de su servidumbre. Parece ser también que la fotografía que ilustra la portada de su novela “Sus labores” es de su propia familia, en la que ella es la mayor de 8 hermanos, detalle muy bonito.

Portada de la novela “Sus labores”

   Poco más puedo decir de ella, pero creo como fotógrafo aficionado que “una buena foto vale por mil palabras” y la que le hice el otro día sin necesidad de ninguna repetición, habla por sí misma.

 Es decir, queda demostrado que es “una profesora con encanto” y que los del Ramiro de hoy son muy afortunados al tenerla con ellos.

KS, Junio 2013