SEMBLANZAS DE NUESTROS PROFESORES

Algunos de nosotros permanecieron en las aulas del Ramiro un total de doce cursos (cinco en la 'Prepa', cuatro de Bachillerato Elemental, dos de Bachillerato Superior y uno de Preuniversitario), más unos pocos que alguna vez 'pincharon' y tuvieron que repetir; alrededor de dos tercios no llegaron a cubrir esos doce cursos, porque se incorporaron más tarde y/o se marcharon antes de 1964, pero de lo que aquí se trata es de identificar a los profesores que nos educaron, o al menos lo intentaron, a lo largo de todos esos años. De promedio, cada curso tenía entre cuatro y seis clases, y la media de alumnos por clase oscilaba entre 30 (pensamos que nunca bajó de ahí) y 45 (la cifra más usual). El número de profesores por aula era uno en la Prepa (más curas, francés, inglés y gimnasias), y alrededor de diez en los cursos superiores. Algunos de estos profesores se repartían entre las diversas clases dentro de un curso, y entre cursos no siempre consecutivos, de modo que no es fácil deducir el número exacto de profesores a los que tuvimos el placer de atender a lo largo de todos esos años (es de temer que no todos ellos lo considerasen un placer; cuando menos, no que se lo inspirásemos en nuestra totalidad, pues el que más y el que menos de nosotros, llegado el caso, podía ser bastante borrico), aunque no debieron ser menos de sesenta, entre todos los conceptos y todas las asignaturas, y probablemente no pasaron de cien. De muchos de ellos conservamos un recuerdo impregnado de respeto, admiración, cariño y no poca nostalgia. De algunos, no demasiados, conservamos otra clase de recuerdos, aunque ya se sabe cómo funciona esto de los años, que según van transcurriendo nos volvemos más y más generosos, siquiera con los que, lo quieran o no, ya van a tener difícil dejarnos para septiembre. Cuando menos, en el Más Acá.

Las semblanzas de los que aparecen en la lista siguiente (con los nombres de quienes las han preparado) corresponden a profesores (y asimilados) de los que guardamos un recuerdo muy tierno y muy dulce, aunque alguna vez nos dieran un capón espiritual (de los otros hubo alguno, también). Hay otros más que también merecen figurar en este a manera de cuadro de honor, pero el caso es que por ahora no hemos conseguido que nadie les dedique su tiempo, su esfuerzo y su memoria. Si algún voluntario se apunta, bienvenido sea.




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